Catalina
He estado evitando a Gabriel.
Pueden llamarme cobarde, pero lo cierto es que nada está resultando cómo esperé. Cuándo pensé en este reencuentro en dónde él tendría que valerse de mí para salvar su empresa, esperaba verlo lleno de odio, rencor y desprecio y si bien puedo ver el resentimiento y la rabia en sus ojos cuándo me mira, también veo… la decepción.
Hay tantas cosas que ha dicho que no tienen sentido, cómo decir que no lo llamé, que no lo busqué para darle mi versión y luego, la