11. ¿La alejaron de mi?
Gabriel
El silencio en mi apartamento es tan espeso que parece tener peso. Me quito la chaqueta con movimientos automáticos, la dejo caer sobre la silla del comedor y me paso las manos por el rostro mientras avanzo hacia el ventanal.
Desde aquí se ve la ciudad, viva incluso a estas horas, pero yo me siento como si hubiera quedado atrapado en un recuerdo.
Catalina.
Su voz, su mirada, su rabia contenida, todo sigue golpeándome como un eco. Y luego está él... el niño.
Samuel.
Ese nombre me retumba