Vecka, aún pálida pero mucho más consciente y firme que los días anteriores, recibió el alta médica entre miradas de alivio y sonrisas contenidas, Xylos permaneció a su lado durante los siguientes días, vigilante, casi rígido, como si temiera que en cualquier segundo alguien pudiera impedir que ella regresara con él.
Cuando por fin salieron al pasillo principal y Vecka respiró el aire exterior, él sintió que un peso se desprendía de su pecho. No era el fin de la preocupación, esa nunca desapa