La invitación llegó una mañana tranquila, cuando el sol apenas se filtraba entre las copas de los árboles que rodeaban la cabaña principal, Vecka la encontró sobre la mesa de madera, cuidadosamente colocada, como si alguien hubiera querido asegurarse de que fuese lo primero que viera al bajar a la sala.
El sobre era elegante, grueso, sellado con un discreto emblema en relieve. No necesitó abrirlo para intuir de quién provenía, pero aun así, cuando deslizó el dedo bajo el sello y desplegó la ta