El sol apenas comenzaba a filtrarse entre los árboles cuando la vigilancia nocturna llegó a su fin. La niebla matinal cubría el territorio de la manada como un manto espeso, silenciando los sonidos del bosque. Kaiser avanzaba por el sendero que conducía a la cabaña principal de vampiros acompañado por Kian y Nisha. Sus pasos eran tranquilos, medidos, pero su mente estaba lejos de aquel lugar.
Al llegar, Kaiser se detuvo y giró ligeramente el rostro hacia Kian.
—Ve a mi estudio —ordenó con voz firme, sin espacio para réplicas.
Kian lo miró apenas un segundo. Ya no era humano, ya no podía darse el lujo de desafiar a un rey… su lider. Asintió y se separó del grupo, avanzando hacia el estudio con pasos contenidos.
Nisha observó la escena con los brazos cruzados.
—No seas rudo con él —le dijo a su hermano, con un tono que mezclaba advertencia y cansancio—. No es Iván.
Kaiser soltó un suspiro bajo.
—Intentaré ser solo un hermano mayor —respondió, aunque ambos sabían que esa palabra l