El primer impacto no sonó como una batalla, sonó como una avalancha de carne muerta rompiendo contra un muro de roca viva.
La marea de Corruptos se estrelló contra la línea defensiva de la manada Thorsten con una violencia muda y aterradora. No había gritos de guerra por parte del enemigo, solo el chasquido húmedo de mandíbulas desencajadas y el siseo de la niebla negra que los empujaba hacia adelante.
Seraphina, de pie junto a la puerta abierta de la camioneta, sintió la vibración del choque e