El latido sordo no era un eco del exterior, sino el pulso de la magia negra infectando los cimientos del salón. La estructura misma de la mansión, su último refugio, estaba siendo profanada.
Cada golpe vibraba a través del suelo de madera, subiendo como una serpiente invisible por sus piernas, buscando devorar la esperanza.
El miedo intentó clavar sus garras en la garganta de Seraphina, pero la reacción inmediata de Ronan lo cortó de raíz.
El Alpha no vaciló. Con esa agilidad letal y fluida q