El beso no fué un acto de amor, fué un cataclismo.
Seraphina se sintió disolver bajo el asalto de la boca de Ronan. No había gentileza en él, solo una voracidad desesperada que barría con cualquier pensamiento racional. Sus manos se aferraban a su cabello, tirando de él hacia abajo, mientras los brazos de acero de él la aplastaban contra su torso desnudo, borrando el aire entre ellos.
Era fuego. Era la respuesta a todas las preguntas que su cuerpo había estado gritando desde la gala. El sabor d