La burbuja de intimidad que había envuelto a Ronan y Seraphina se rompió con violencia. El aullido, salvaje y antinatural, lo desgarró todo.
Ronan no perdió un segundo. Su transformación del amante vulnerable al Alpha letal fue tan rápida que Seraphina apenas pudo seguirla.
Se bajó de la cama, sus músculos fuertes estaban tensos, el placer aún brillando en sus ojos oscuros, mezclado con una fría determinación. No hubo palabras, ni miradas. La urgencia del peligro era el único idioma que import