—¡Laura! —Marcos volvió a repetir.— ¿Estás bien, mi amor?
Ella levantó el rostro y lo miró confundida.
—Sí, estoy bien. —respondió con lentitud.
Repentinamente se levantó de la silla de ruedas.
—Quiero salir caminando esta vez.
Marcos sonrió aunque por dentro su corazón palpitaba como un potro desbocado.
—Claro, mi amor. Déjame ayudarte.
Laura se levantó apoyándose del hombro de su esposo.
—Hasta luego doctor —dijo ella sin apartar la mirada de aquel sobre.
¿Qué había en aquel sobre? ¿