Luego de dejar a Marta en su casa, Marcos fue hasta su mansión para almorzar junto a Laura.
—¡Amor, llegas temprano! —dijo ella sorprendida, incorporándose del sofá y dejando su notebook a un lado.
Él miró su reloj de pulsera. Efectivamente, aún faltaban algunos minutos para la hora del mediodía.
—Sí, salí un poco antes de la empresa. Terminé de hacer todo temprano.
—Quiere decir que tendremos algunos minutos extras para nosotros —Laura lo rodeó por el cuello con sus manos.
—No,