Marcos la condujo hasta la cama, ella se sentó, pero esta vez no se tendió rendida a sus caricias, sino que tomó las riendas de aquel encuentro.
Marta siempre había sido una mujer ardiente, que sabía enloquecer a cualquier hombre con una mirada y un gesto. Eso tuvo que aprenderlo para poder abrirse paso en el mundo empresarial y ser la mujer empoderada y fuerte que todos admiraban, pero que pocos conocían.
Él, hasta ese momento, era el único hombre que había logrado entrar en su mundo sin q