Marta pasó casi una hora frente al guardarropas, corriendo fe un lado al otro, la hilera de vestidos que colgaban dentro del ropero. Sacaba y metía atuendos, tratando de elegir algo que la hiciera verse hermosa, sensual pero sin exagerar.
Finalmente eligió un vestido sencillo de color vino, cuello en V y falda plisada que realzaban su busto y caderas y disimulaban ligeramente su vientre bajo. Se miró en el espejo, se acomodó el cabello con las manos y respiró hondo, intentando calmar la ansi