Sofía miraba la ciudad desde el ventanal de su habitación. Era una tarde serena, de esas que invitan a pensar, después de que las últimas semanas fueron un huracán. Sin embargo, algo en su interior comenzaba a asentarse como si, al fin, después de tanta guerra interna, empezara a respirar con libertad.
Había dejado de lado el pasaporte, los planes de fuga, y la angustia de correr. Por primera vez, se sentía lo bastante fuerte como para quedarse sin sentirse prisionera de un matrimonio que no du