Capítulo 14.
Maleya.
—No vine a discutir con una niña…perdida —gruñe Lacer sin apartar la vista de mí—. Vine a exigir respuestas.
Kayce no se mueve, porque sus ojos no esconden el desprecio que siente al verme.
Y es el mismo que le demuestro al verlo cara a cara después de años de haber evitado un encuentro.
Pero miedo no le tengo. Aunque sus dedos se mueven alrededor del bastón que bastón, cuando es claro que desearía que fuera mi cuello.
—Entonces, formula las preguntas correctas —le dice Zelda con tod