Capítulo 19.
Maleya.
Me aseguro de que nadie lo haya escuchado, pero él me dedica una sonrisa señalando que él se hizo cargo de ello.
No hay nadie.
Extiende la mano, usándola como una invitación para estrecharla.
Tardo más que un par de segundos en corresponder, y él se queda esperando sin verse molesto por hacerlo.
—Es un placer conocerla por fin— me dice.
No respondo al gesto mientras él acomoda con calma los lentes transparentes que cubren sus ojos claros.
Al estudiarlos descubro lo extraordinariame