Capítulo 18.
Maleya.
Kayce siempre ha administrado la verdad como si fuera un privilegio. Nunca dice todo, y eso ha hecho de nuestra relación un rompecabezas interminable. Pero enterarme de que el Halcón le disparó abre un conflicto para el que no estaba preparada.
—Sí— el exabrupto me deja inmóvil. —Sí quiero destruirlo.
La máscara se inclina unos grados, sin darme respuesta, moviéndose de posición para venir conmigo. Sin embargo, su atención cambia de lugar.
La siento descender lentamente desde mi rostro