Capítulo 20.
Maleya.
Sigo relatando lo que ocurrió, llegando a puntos que no me desagradan menos, pero que lo hacen preguntar sobre si recuerdo rostros.
—¿Algunos? —contesto.
—Voy a necesitar que los describas— activa la grabadora de su teléfono inteligente.
Evoco a Van Moordrecht y su dentadura amarilla. El olor a humo que desprendía. No me detengo con los sujetos que me cargaron de un lugar a otro, hasta que llego a Gareth, el cual me hace tomar aire en tres ocasiones en menos de dos minutos.
Es a quie