Capítulo 21.
Maleya Becerfom
—No tienes idea de lo que hablas —Eladio se pasa el pulgar por el borde de los ojos antes de recomponerse—. Tus conclusiones no son correctas. Lo que pasó no tuvo nada que ver conmigo.
—Tal vez —concedo—. Pero sé de qué eres culpable. Y también sé por qué sigues aquí.
Su mandíbula se endurece.
—Cuidado con el tono que estás usando —usa un tono menos pasivo—. No te conviene que todos los que ignoran esa marca…
—Basta de amenazas— zanjo su intento.
Ni siquiera elevo la voz, porque