Dos años después
La mansión Blackwood ya no era una fortaleza fría y oscura.
Las paredes seguían siendo elegantes, pero ahora había risas que llenaban los pasillos, flores frescas en todos los rincones y un pequeño parque infantil en el jardín trasero que Ethan había mandado construir con sus propias manos.
Isabella estaba sentada en el balcón principal, con una taza de té en las manos, mirando cómo el sol se ponía sobre la ciudad. Llevaba un vestido ligero blanco que se movía con la brisa. Su