Patricia removió lentamente la cucharita dentro de su taza de café, mirando el líquido oscuro como si allí pudiera encontrar respuestas. El café estaba casi vacío a esa hora de la tarde, solo un par de mesas ocupadas, algunas personas tecleando en sus laptops y un silencio suave que flotaba entre las lámparas cálidas. Natalia, en cambio, no tenía paciencia para detenerse en detalles: llevaba la pierna rebotando desde que se sentó, y cada tanto su mirada se desviaba hacia la ventana, como si esp