La mañana había sido un torbellino emocional para Natalia. La última reunión había terminado hacía apenas un par de horas, pero su mente seguía atrapada en el mismo punto: Luciano la había rechazado de nuevo. No solo eso. Lo había hecho con una frialdad calculada, con ese tono firme que solo empleaba cuando ya no había nada más que discutir.
Y ese rechazo ardía. Le dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir.
Sentada en su oficina, con las piernas cruzadas y su elegante tacón golpeando el pi