El día había pasado rápidamente y el sol apenas terminaba de ocultarse cuando Bianca terminó de revisar el último documento sobre la mesa de reuniones. Había sido un día intenso, lleno de preparativos, coordinaciones y nervios, pero nada se comparaba con lo que estaba a punto de vivir: su ceremonia de bienvenida como nueva jefa de la empresa López.
Desde temprano, los empleados habían estado decorando los pasillos con arreglos florales blancos, dorados y azul marino—los colores favoritos de su madre—y todos parecían caminar con una mezcla de entusiasmo y respeto. Los rumores corrían de escritorio en escritorio:
—Dicen que la nueva jefa es una mujer elegante.
—Dicen que heredó la inteligencia de la señora López.
—Dicen que es demasiado joven…
Pero cuando Bianca apareció en el salón principal, todos callaron y admiraron la escena.
Bianca llevaba un vestido lápiz color vino tinto, ceñido a la cintura, con mangas off-shoulder que dejaban ver sus clavículas. Su peinado era un recogido bajo