La torre Valle se erguía como un falo de cristal y acero contra el cielo urbano, un monumento al poder y la ambición de Luciano. Dentro, en los pisos superiores donde el aire olía a café caro, éxito y decisiones de siete cifras, la mañana transcurría con su ritmo frenético habitual.
En la sala de juntas adyacente al despacho de Luciano, se desarrollaba una presentación. Raúl, con una camisa azul celeste impecable y una corbata discreta, estaba frente a una pantalla táctil gigante. Sus gestos er