El amanecer del lundi en la mansión López encontró a Bianca despierta antes que el sol. No fue el sueño ligero y cargado de ansiedad de las semanas anteriores, sino un despertar deliberado, impulsado por una determinación nueva y silenciosa. La paz del día en familia había sedimentado, dejando un fondo de fuerza, no de resignación.
Se vistió con cuidado, eligiendo un traje pantalón color gris perla que la hacía ver profesional y segura, y unos tacones discretos que anunciaban que volvía al camp