Capítulo 105: La verdad en los ojos de un niño.
El trayecto de regreso a casa transcurría en un silencio extraño, no incómodo, pero sí cargado de pensamientos. El vehículo avanzaba con suavidad por la carretera que conducía a la mansión, mientras los árboles a los costados parecían desfilar lentamente, como si el mundo exterior siguiera su curso sin saber que dentro de ese auto algo importante estaba a punto de decirse.
Mateo iba sentado en el asiento trasero, mirando por la ventana. Tenía el helado ya terminado y los labios apenas manchados