Capítulo 104: Acercamientos peligrosos.
La mañana avanzaba con un cielo gris claro, de esos que no anunciaban tormenta pero tampoco prometían sol. Bianca se encontraba de pie frente al espejo del vestidor, acomodándose el cabello por tercera vez, sin saber exactamente por qué sentía ese leve temblor en las manos. No era miedo puro, tampoco celos evidentes. Era algo más profundo, más silencioso… una intuición que no lograba apagar.
Luciano apareció apoyado en el marco de la puerta. Llevaba los brazos cruzados y el ceño ligeramente fruncido. La observaba en silencio desde hacía unos segundos, como si estuviera ordenando sus pensamientos antes de hablar.
—Bianca… —dijo al fin, rompiendo la quietud—. He estado pensando algo desde anoche.
Ella giró el rostro hacia él, captando de inmediato el tono serio de su voz.
—¿Qué pasa?
Luciano entró al vestidor y cerró la puerta detrás de sí. Se acercó despacio, con esa forma suya de moverse cuando algo le pesaba demasiado en la cabeza.
—Creo que deberíamos cancelar la salida de hoy.
Bian