Alina
Sigo sintiendo el calor del aliento de Damon sobre mi piel, la presión de sus labios marcando el hueco de mi cuello. Allí donde me mordió, la quemadura persiste, dulce y perturbadora a la vez. Mi sangre pulsa aún bajo su mordida, como si reclamara su contacto.
Sin embargo, la sombra de Caelan acecha en la habitación.
Damon está de pie cerca de la ventana, sin camisa, la espalda tensa como una cuerda a punto de romperse. La luna ilumina su silueta, dibujando cada músculo bajo su piel. Su r