Damon
No hablamos.
No es un silencio ordinario, no el que a veces se instala entre dos seres cansados o concentrados. Es un silencio que pesa, que se dilata, que se insinúa hasta nuestras respiraciones. Más pesado que cualquier frase, más vasto que la habitación en la que nos encontramos.
Alina mantiene la mirada fija en la línea oscura en el horizonte. La observa como si el más mínimo parpadeo pudiera disolverla. Yo, aún no la miro. Prefiero escuchar. Escucho la respiración de Alina, y escuc