Damon
No salimos de la sala desde ese momento. Pero afuera, el mundo ya comienza a respondernos.
Lo siento primero en la piedra. Un leve estremecimiento, casi un suspiro. Bajo mis pies, una vibración tenue, regular, como el latido de un corazón lejano que poco a poco busca su ritmo. Sube por mis piernas, se detiene en mi pecho y luego se pierde en mi garganta. Echo un vistazo a mi alrededor: nadie reacciona. Quizás no sienten nada. O tal vez se niegan a creerlo.
Yssandra vuelve a sentarse. Su c