Tres meses después.
La biblioteca estaba cerrada al público ese día. Solo había cuatro personas dentro: Mateo, Luna, Sara y Doña Rosa.
Era el segundo aniversario de la desaparición de Valeria.
Mateo había pedido que ese día no hubiera nadie más. Quería un momento solo para ellos.
Los cuatro bajaron al sótano en silencio. Mateo llevaba un ramo de rosas blancas. Luna iba a su lado, tomándole la mano con fuerza. Sara y Doña Rosa caminaban detrás.
Cuando llegaron frente a la placa de mármol, Mateo