El avión aterrizó en Barcelona un cálido mediodía de septiembre.
Lucía salió del aeropuerto con solo una maleta grande y una mochila. No conocía a nadie. No tenía familia ni amigos esperándola. Por primera vez en su vida, estaba completamente sola en un país extranjero.
Durante las primeras semanas, todo fue abrumador. Las clases en la universidad eran intensas, la ciudad era enorme y ruidosa, y el ritmo de vida era completamente distinto al de su pequeño pueblo. Algunas noches se quedaba miran