Isaac respiró hondo frente a la puerta de la habitación. Dudó unos segundos, con la mano a medio levantar, antes de atreverse a tocar suavemente.
Del otro lado, Eliana levantó la cabeza al escuchar el llamado.
—Adelante —dijo, con voz tranquila.
Isaac abrió la puerta y entró despacio, llevando consigo una mezcla de nerviosismo y tristeza en su expresión.
—Hola —saludó, esbozando una sonrisa tímida.
—Hola —respondió ella, sentándose mejor en la cama.
Se miraron por unos segundos, como si ninguno