Eliana seguía abrazada a sí misma, sintiendo la maraña de emociones que Andrea había removido con sus palabras. El peso de la incertidumbre era demasiado grande para ignorarlo, y aunque una parte de ella quería huir de todas esas sensaciones nuevas y desconocidas, la otra parte deseaba entender... recordar… sentir.
Se volvió hacia Andrea, con el rostro bañado en una mezcla de confusión y esperanza.
—Andrea… —murmuró, tragando saliva antes de animarse a formular su pregunta—. Si yo estuviera en