La noche avanzaba lentamente. Y algo en el ambiente se sentía diferente. Isaac estaba sentado en el salón, tratando de distraerse con el televisor encendido, pero sus pensamientos no lo dejaban en paz. Su mente no podía apartarse de Eliana y de todo lo que había sucedido entre ellos. La confusión, las emociones a flor de piel, y ese vínculo que parecía inquebrantable, aunque estuviera marcado por tantas sombras.
De repente, escuchó un sonido inconfundible que lo sacó de su trance: un leve gemid