Capítulo 123: Silencios que duelen.
Esa noche, después de que la casa quedó en silencio y las luces se fueron apagando una a una, Eliana cerró la puerta de su habitación con un clic que retumbó más fuerte en sus oídos de lo que esperaba. Se quedó de pie unos segundos, apoyada contra la madera fría, dejando que todo el peso del día y de los últimos meses se desplomara sobre sus hombros. Su cuerpo temblaba ligeramente, como si no pudiera sostener más la carga de emociones que la ahogaban.
Con pasos lentos y cansados, caminó hacia l