José Manuel caminó con pasos firmes hasta la habitación de Samuel. No podía creerlo. ¿De verdad su hijo había estado orquestando todo este espectáculo de "admirador secreto"?
Abrió la puerta de golpe y encontró a Samuel acostado en su cama, con la tablet en las manos y una expresión de culpabilidad instantánea cuando vio a su padre en el umbral.
—Papá… —dijo con una sonrisa nerviosa—. ¿Qué pasa?
José Manuel cruzó los brazos, alzando una ceja.
—Samuel, ¿quieres explicarme por qué mi tarjeta ha s