Samuel no era un niño cualquiera. Sabía perfectamente que los adultos complicaban demasiado las cosas cuando, a veces, la solución era mucho más sencilla. Su papá había cometido un error con Eliana, sí, pero él estaba seguro de que ella todavía lo quería. Solo necesitaba un pequeño empujón para recordárselo.
Esa noche, mientras su papá se encerraba en su estudio con el ceño fruncido, Samuel ideó un plan. No podía quedarse de brazos cruzados esperando que la reconciliación sucediera sola. Si su