A Amanda le costaba respirar con normalidad porque por fuera sostenía la fiesta perfecta, pero por dentro seguía escuchando la frase de Aaron como si se la hubieran tatuado en el pecho.
Leonard murió.
Por más que se obligaba a concentrarse en el cumpleaños de Noah y a disfrutarlo al máximo, mirándolo correr con sus amigos, reírse con la boca llena de crema y subirse una y otra vez al castillo inflable como si el mundo no pudiera tocarlo, su m