Él estaba de vuelta.
Amanda cerró los ojos un segundo, como si así pudiera borrar la imagen que le acababa de traicionar la cabeza.
No estaba.
Y, siendo brutalmente honesta consigo misma, ya ni siquiera sabía si alguna vez estaría para Noah, porque ni siquiera sabía de su existencia… y ella tampoco sabía dónde había estado Ethan Van Ness durante cuatro años.
Era una ausencia tan grande que a veces parecía una persona más