No hay espacio para los dos.
La habitación no cambió.
Pero Amanda sí.
Sintió el aire atascársele en la garganta, y Clara lo notó al instante porque se enderezó como si alguien hubiera encendido una alarma invisible.
La madre de Amanda también la miró, confundida por ese cambio brusco de energía, y Amanda se obligó a respirar lento, contando mentalmente como si el oxígeno fuera una tarea de oficina.
El doctor captó la in