El papá debe estar muy feliz.
Amanda sintió que el cuerpo le traicionaba con una reacción absurda y demasiado humana, las palmas de sus manos se humedecieron y un calor nervioso le subió por el cuello, como si su piel supiera antes que ella que estaba a punto de escuchar algo que ya no se podía desescuchar.
Había imaginado ese momento de mil formas distintas durante los últimos días, siempre con una pantalla, siempre con la confirmación definitiva, y siempre con Ethan ahí, aunque fuera serio, aunq