La amo.
Ethan estaba de pie frente a su madre, con los puños apretados a los costados, sintiendo todavía en el pecho la imagen de Amanda sentada a esa mesa, sosteniéndose como podía mientras su madre la desarmaba con palabras que no necesitaban gritos para humillar.
Raquel se siró hacia Ethan y Leonard, erguida, impecable, como si no acabara de llamar vergüenza a la mujer que su hijo había llevado a su casa.
—No empiecen con sus escenas.