A la mañana siguiente, Ismael llegó a la mansión con una carpeta nueva y el gesto decidido de quien sabe que tiene la ley de su parte.
—La nota que Camila dejó en la cafetería es una amenaza directa —dijo, desplegando los documentos sobre la mesa del despacho—. Junto con la grabación del micrófono oculto, tenemos suficiente para solicitar una orden de alejamiento.
—¿Qué necesitamos? —preguntó Sebastián.
—Que Luna declare ante el juez. Que explique lo que ha pasado. Lo de la muñeca, lo del arma,