Andrew
La boda comienza como si nada estuviera mal.
Como si no hubiera pasado nada.
Como si yo no llevara una marca en el cuello que quema más que cualquier herida visible.
Camino entre la gente con la sonrisa correcta, con la postura correcta, con el traje impecable que alguien eligió por mí. Respondo a felicitaciones automáticas, estrecho manos, escucho risas. Todo ocurre en piloto automático. El mundo sigue funcionando aunque yo sienta que algo dentro de mí se rompió hace horas.
No debería estar pensando en Eva.
Hoy no.
Y aun así, mi mente regresa a ella sin permiso.
La busco con la mirada antes de darme cuenta de que lo estoy haciendo.
Está sentada junto a Daniel.
No demasiado cerca.
No demasiado lejos.
La postura de alguien que entiende exactamente dónde debe colocarse para no llamar la atención… y aun así hacerlo.
No me mira.
No necesita hacerlo.
Sabe que estoy mirándola.
Siempre lo sabe.
Hellen aparece al fondo del pasillo, vestida de blanco, hermosa, segura, radiante. Los invi