Andrew
Nunca debí dejarla entrar.
Eso es lo primero que pienso cuando cierro la puerta detrás de Eva y el ruido del pasillo desaparece, dejándonos solos en una habitación que todavía huele a flores frescas, a trajes nuevos y a promesas que no estoy seguro de poder cumplir.
Pero ya está aquí.
Y cuando Eva está frente a mí, siempre olvido lo que debo hacer.
No dice nada al principio. No me reclama. No llora. No me acusa.
Eso sería más fácil.
Se queda de pie, observándome como si el m