Eva
Hellen coqueteando con él en el set como si fuera un juego. Su forma de acercarse a cualquier hombre que muestre interés en mí. La necesidad de ganar. De coleccionar victorias. Incluso cuando ya tiene demasiado.
Me limpio la cara con las manos, molesta conmigo misma por haber llorado.
—¿Y viniste hoy porque…? —pregunto.
Daniel duda.
—Porque no confío en ella —responde al final—. Y porque… no quería que tú fueras a esa boda sola.
Lo dice como si eso fuera suficiente.
No lo es.
No porque no sea un gesto. Sino porque ahora hay una capa más. Un pasado que yo no pedí. Un pasado que puede explotar en cualquier momento.
—No me uses, Daniel —le digo, firme.
Él levanta las manos.
—No lo estoy haciendo.
—No lo sabes —respondo—. Tú mismo dijiste que no puedes dejar ese error atrás.
Daniel me mira con algo parecido a desesperación.
—No vine a arruinarte el día —dice.
Yo respiro hondo. Me obligo a bajar el enojo porque si sigo, voy a gritar.
Me paso un dedo por