Andrew
El día antes de la boda no se parece a nada de lo que imaginé.
No hay nervios alegres ni listas interminables ni llamadas caóticas. Hay silencio. Un silencio espeso que se me pega a la piel mientras conduzco hacia el apartamento de Hellen con la sensación de que estoy entrando a un lugar que ya no reconozco.
El edificio es el mismo. El portero me saluda igual. El ascensor sube con la misma lentitud de siempre. Todo es idéntico, y sin embargo yo no lo soy.
Cuando la puerta se abre, He