—Te vi antes en un set —dice de pronto—. Con… Hellen.
Mi espalda se tensa, aunque intento que no se note.
—Sí —respondo.
Daniel juega con el vaso.
—Ella es… intensa.
—Eso es una forma amable de decirlo.
Él suelta una risa baja.
—No quiero hablar mal de nadie —dice—, pero sí quiero entender algo. ¿Ustedes se odian?
Me quedo callada unos segundos.
—Digamos que ella no es mi persona favorita —respondo.
Daniel asiente como si ya lo sospechara.
—Lo noté —dice—. No porque tú lo muestres. Porque ella sí.
Yo aprieto el vaso con la mano.
—Hellen siempre está compitiendo —digo—. Incluso cuando no hay competencia.
Daniel se inclina un poco hacia adelante, más interesado.
—Y Andrew… —menciona, como si el nombre fuera parte del mismo paquete— ¿es verdad lo de la boda?
Mi corazón da un salto incómodo.
No lo miro de inmediato.
—Sí —respondo.
Daniel chasquea la lengua.
—Wow —dice—. Eso sí es noticia.
No sé qué contestar. Porque mi cabeza quiere gritar y mi boc