Eva
Subimos las escaleras en silencio.
Andrew va detrás de mí, un paso más lento de lo normal, como si no supiera si de verdad debería estar aquí. Yo tampoco lo sé. Solo caminé, abrí la puerta del edificio, le hice una seña para que me siguiera… y ahora estamos aquí.
En mi mundo.
Cuando abro la puerta del apartamento, Rubi está en la sala, sentada en el sofá con una manta sobre los hombros y una taza entre las manos. Levanta la vista y se queda congelada al verlo.
—¿Andrew? —dice, sorprendida—. ¿Qué…?
Yo dejo las llaves en la mesa.
—Subimos a hablar un momento —le explico—. Nada más.
Rubi nos mira a los dos. A él, con desconfianza. A mí, con esa mezcla de preocupación y cariño que siempre tiene.
—Ah… claro —responde, y de pronto se levanta como si acabara de recordar algo importante—. Justo iba a salir.
—¿A esta hora? —pregunto.
—Sí —dice rápido—. Mateo me escribió. Me quedaré en su casa. Para… estudiar.
Andrew baja la mirada, incómodo. Yo casi sonrío.
—No tie